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Ahiṃsā no es pasividad: qué es la no violencia según Vedanta

Qué es ahiṃsā, la no violencia, según Vedanta: no es callarse ni quedarse quieto, sino responder con una acción que restablece el límite.

Ahiṃsā significa no violencia, y no significa quedarse pasivo. Para la tradición védica, combatir la violencia exige una acción: responder, sin ira y en su justa medida, con un acto que restablezca el límite que el otro ha roto. Callarse ante el abuso no es ahiṃsā. Es violencia tragada, y la acaba pagando alguien.

La cola del cine

Estás en la cola del cine. Llega un señor y se cuela delante. Lo ha hecho sabiendo lo que hacía.

Tú practicas yoga. Has aprendido que lo espiritual es no crear tensión, no juzgar, fluir. Śānti, śānti, śānti. Así que te callas. Y te dices que eso es ahiṃsā.

Es una de las falacias más aceptadas de la espiritualidad corriente. Nadie la examina, porque suena bien.

¿Qué es «no fútbol»?

A-hiṃsā: hiṃsā es violencia, daño; la a la niega.

Y aquí empieza la confusión. Mucha gente toma la negación como ausencia: no violencia sería no hacer nada.

En clase lo preguntamos al revés. ¿Qué es «no fútbol»? Nada. Si la no violencia fuera eso, sería lo mismo que no estar.

Pero la violencia, cuando está ocurriendo, no desaparece porque uno mire a otro lado. Combatir la violencia exige una acción. Ahiṃsā no es quedarse quieto: es responder con otra acción que restablece el límite perdido.

Decirlo es un deber

Volvamos a la cola. Si el otro se ha colado sin darse cuenta, basta con avisar. Si lo ha hecho sabiendo, también.

En los dos casos, decirlo no es un capricho. Es dharma, lo que corresponde hacer. Quien se cuela tiene que saber que lo ha hecho, para que pueda corregirlo si está en su mano. Si nadie le pone nunca un límite, no aprenderá nunca.

La Gītā da el marco exacto:

karmaṇy evādhikāras te mā phaleṣu kadācana
mā karmaphalahetur bhūr mā te saṅgo ’stv akarmaṇi

«Tu elección está solo en la acción, nunca en sus resultados. No seas el autor de los resultados de la acción. Que tu apego no sea a la inacción.» (2.47)

La última frase es la que suele olvidarse. Que tu apego no sea a la inacción. Tu deber es decirlo. Que el otro lo corrija o no, ya no está en tus manos.

Más en Bhagavad Gītā 2.47.

Cómo se dice

Aquí está lo fino. Ahiṃsā no autoriza cualquier respuesta.

Sin ira. La respuesta del karma-yogui es deliberada. No sale del enfado que se queda dos horas encendido, sino de saber lo que toca hacer.

Informativa. «Perdona, te has colado. La cola está aquí, y llevamos una hora esperando.» No hay en eso ninguna violencia de fondo. Solo informa. Y la mayoría de las veces basta: el otro dice «es verdad», y hasta se disculpa.

Proporcionada. Si sigue en sus trece, se sube un grado. Lo que no cabe es sacar un machete. Una respuesta desproporcionada ya no restablece un límite: rompe otro.

Sobre la acción, no sobre la persona. Se valora lo que ha hecho, no lo que es. Quizá lo hace por razones que no se ven, que a uno también podrían pasarle. Por eso cabe la compasión incluso con el listillo. Compasión no es dejarle hacer. Primero se le informa.

Lo que te callas no desaparece

Supongamos que te callas. El señor se va con su entrada. Y tú te quedas con algo.

«No se lo he dicho.» La violencia que ejerció el otro no se ha ido a ninguna parte. Ha ido a parar a ti. Te la has tragado.

¿Y quién la paga? Los de alrededor. Esa noche, en la cena, contestas mal a tu pareja, a tus hijos, a quien tengas cerca.

En clase lo dijimos así: la energía contenida, no expresada, reprimida, es violencia atómica. Por el bien de todos, para que no haya bombas atómicas andando por la calle, conviene expresar de forma adecuada la violencia que otros ejercen sobre nosotros.

Esa es la paradoja. El que se calla para no hacer daño acaba haciendo más, y a quien menos lo merece.

La energía combativa no es mala

Hay una energía que pone límites, que dice «hasta aquí», que defiende. La tradición no la condena. La energía combativa no es intrínsecamente mala: es buena. Lo que se cuida es cómo se usa.

Arjuna, en la Gītā, tiene que enfrentarse en el campo de batalla a gente a la que quiere. Es uno de los peores casos imaginables. Y lo que le toca no es adhármico: es su dharma.

Por eso, para quien estudia la Gītā, hay una señal curiosa de que la enseñanza está funcionando. Si alguien que siempre se lo tragaba todo, la mosquita muerta de toda la vida, empieza a enfadarse, a poner límites, a decir lo que piensa, es buena señal. Si alguien que siempre sacaba los guantes empieza a enfadarse menos, también. Depende de dónde parte cada uno.

Si no te sale

Hay quien pasa de no decir nada a estallar. Callar, callar, callar, y un día la bomba, casi siempre con quien no tiene nada que ver.

Eso se aprende, como se aprende un āsana: con pequeños ejercicios diarios.

Hoy le digo a esta persona una cosa pequeña. Aunque me cueste. Aunque no me salga bien. Mañana, otra. Se puede preparar antes, imaginando la conversación. Es una sādhanā como cualquier otra, y da fuerza poco a poco.

Y si hace falta, menos meditación y algo de boxeo. No es una broma. Quien es muy sensible y muy introvertido tiene unas cualidades muy desarrolladas y otras por desarrollar. A esas también les toca su turno.

Lo que ahiṃsā no es

No es callarse para no crear tensión. Eso es violencia tragada.

No es no hacer nada. «No fútbol» es nada; no violencia no.

No es la respuesta airada. El grito y el machete rompen otro límite.

No es juzgar a la persona. Se responde a la acción.

No es controlar el resultado. Uno hace lo que le toca. Lo demás no está en sus manos.

Un valor universal

Ahiṃsā es de los valores que cualquier hijo de vecino reconoce: no hacer daño. Por eso es tan fácil vaciarlo de contenido. Lo que la tradición añade no es una técnica, sino una comprensión: de la acción, del resultado, de quién actúa. Esa comprensión es la que hace posible actuar sin ira y sin tragárselo.

Por ahí empieza el curso gratuito de Vedanta y meditación.

प्रश्नाः

Preguntas frecuentes

¿Qué significa ahiṃsā?

No violencia: *hiṃsā* es violencia o daño, y la *a* la niega. Para la tradición védica no es pasividad, sino responder con una acción que restablece el límite que la violencia ha roto.

¿Qué es la no violencia según Vedanta?

No hacer daño, y también no consentirlo en silencio. Ante un abuso, el deber es decirlo, sin ira y de forma proporcionada. Lo que el otro haga después ya no está en las manos de uno (Bhagavad Gītā 2.47).

¿Practicar ahiṃsā significa no enfadarse nunca?

No. Significa no actuar desde la ira. La energía combativa no es mala: se usa para poner límites de forma deliberada. Lo que no se expresa se reprime, y lo reprimido acaba saliendo contra otros.

¿Es ahiṃsā no defenderse?

No. Callarse ante el abuso no elimina la violencia: la traslada a uno mismo y, después, a los que están cerca. Poner un límite con una respuesta informativa y proporcionada es ahiṃsā.

प्रवेशः

Por dónde empezar

El curso gratuito son siete clases: cuatro de Vedanta y tres de meditación, con una corrección personal incluida.