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इतिहासः

La función de la mitología

Por qué las epopeyas indias enseñan a vivir mejor que una doctrina, y por qué los valores éticos son universales y relativos, nunca absolutos.

Swamini Pramananda Saraswati y Sri Dhira Chaitanya · traducción de Óscar Montero·11 min de lectura

La visión védica y el estilo de vida que comporta han estado acunados en la literatura india a lo largo de las épocas. Obras como el Rāmāyaṇa, el Mahābhārata y los purāṇas han guiado y apoyado a millones de personas que comparten los tesoros únicos del pasado de la India.

En la tradición india, las gentes aprenden acerca de una vida recta, no en términos absolutos presentados por una doctrina, sino por el entendimiento de cómo las personas vivieron una vida comprometida con los principios y los valores.

Un sistema educativo no es completo sin impartir la sabiduría de vivir. Podemos recibir una educación en ciencias, tecnologías o humanidades sin ninguna perspicacia sobre lo que significa vivir correctamente. Los valores universales que todos conocemos —decir la verdad, no robar, no dañar— aparecen a menudo como idealizados e imposibles de mantener en nuestra sociedad. No se puede vivir sin valores; sin embargo, vivir con ellos solo parece crear conflicto y sufrimiento.

La sociedad tradicional de antaño facilitaba formas mediante las que un individuo era iniciado en su cultura. Estas formas, instaladas en el pasado mítico, portaban un gran significado en el desarrollo del niño. Las ceremonias de iniciación marcaban la transición de un periodo de la vida a otro; por ejemplo, de la vida de estudiante a la de casado. Estas ceremonias y tradiciones ayudaban a las personas a través de los cambios y las exigencias de la vida, de forma que validaban y ofrecían apoyo al individuo en cada etapa de su desarrollo.

En una sociedad tan cambiante como la nuestra, debemos entender las tradiciones mitológicas y reafirmar su relevancia. Por ejemplo, algunas civilizaciones de la antigüedad honraban el papel de la mujer como aquel espíritu de sacrificio y de darse a sí misma. El mensaje de la sociedad actual a la mujer es la independencia, la asertividad y la igualdad ante el hombre. ¿Cómo relaciona una persona de hoy las virtudes tradicionales con el presente? La vida sacrificada y de abnegación de Sītā en el Rāmāyaṇa hizo de ella un modelo para las mujeres. Un nuevo significado para esos valores ha de surgir en relación con los tiempos de cambio, puesto que la vida es diferente para las mujeres actuales. Hoy no somos miembros de una comunidad homogénea ni hay rituales de iniciación para hacernos parte de la sociedad en conjunto. Al contrario, existe el valor de una autoidentidad diferente que separa al individuo de la sociedad.

Necesitamos entender dos aspectos de la literatura mitológica: el primero facilita un modelo para el desarrollo interior; el segundo conecta al individuo con una sociedad en particular. Cualquier papel ejemplar porta una expresión única en una sociedad o era concreta. El valor del sacrificio no solo ofreció a Sītā satisfacción interna, sino que sus expresiones estaban completamente en sintonía con el periodo en el que vivía, con el satya-yuga. Sin embargo, la mujer moderna, asociada con la sociedad mediante un nuevo lenguaje de libertad e independencia, conlleva un tipo de expresiones de la vida en correlación con la sociedad moderna, aunque ella misma pueda valorar las virtudes tradicionales.

La universalidad de los modelos a imitar ha de ser discernida en el desarrollo interno y la libertad de cada uno. Tanto los periodos de madurez desde la infancia a la edad adulta como los miedos de adoptar nuevas responsabilidades y la dependencia de la sociedad para satisfacer nuestras necesidades se mantienen igual, nos encontremos en satya-yuga o en kali-yuga. Nuestros impulsos, conflictos y esfuerzos por ser alguien en la vida permanecen sin cambiar. Siendo así, los modelos mitológicos llevan valores universales de sabiduría de una generación a otra.

Las narraciones mitológicas e históricas retratan la sabiduría expresada en formas de vida llenas de aventura y drama. Los personajes inspiran nuestras vidas y validan nuestros esfuerzos. Nos ayudan en nuestro viaje constantemente y nos conectan con la sociedad y el orden moral. Los eventos descritos en las historias mitológicas se mantienen vivos a través de las generaciones mediante la recreación de estas obras en diversas artes: la danza, el teatro, la literatura. Los personajes cobran vida en el escenario y aparecen como modelos llenos de vida para las nuevas generaciones.

La influencia de la mitología en los niños es diferente que en los adultos. Los niños aprenden de los ejemplos ideales y de valores como la disciplina y la honestidad, mientras que los adultos asimilan estos ejemplos despojados de las formas sociales. Para los adultos, los valores representados conllevan un nuevo valor en la sociedad actual y ayudan a descubrir la madurez interior y la libertad.

Las epopeyas indias

En el Rāmāyaṇa y el Mahābhārata, el Señor encarnado como héroe conquista los corazones de las personas, ya que su vida como ser humano está comprometida a cumplir algo más grande que lo normal. El Señor desempeña actos audaces, y sus pruebas revelan de forma consistente mensajes espirituales y conocimientos profundos.

El Rāmāyaṇa y el Mahābhārata son poemas épicos muy largos que narran el relato de un héroe histórico. En sánscrito, las epopeyas son conocidas como itihāsas, cuyo significado literal es iti ha āsa, es decir, «verdaderamente así fue». Así como el Rāmāyaṇa es un mahākāvya, un gran poema, al Mahābhārata se le considera el poema más extenso de la tradición literaria india. Los purāṇas forman otra categoría de literatura, que narra relatos de dioses, no necesariamente históricos, e imparte valores que nunca se hacen antiguos. El término purāṇa significa purā eva navam, esto es, «verdaderamente lo viejo es nuevo».

Para enseñar a los niños la mitología india hemos elegido las tres grandes obras de la literatura india: el Rāmāyaṇa, el Bhāgavata Purāṇa y el Mahābhārata. Recomendamos narrar las historias de forma sistemática haciendo énfasis en los valores. Los juegos, concursos y sketches que hemos preparado siguen los cuentos de forma consistente. Están pensados para ayudar a los niños a recordar los cuentos y los personajes de forma que puedan disfrutar.

La necesidad de los valores

La principal función de la mitología se encuentra en el papel que tienen los valores en la vida; por tanto, es fundamental conocer el significado de estos valores. El término «valor» hace referencia a la cualidad de un objeto o de una situación que la hace deseable o que vale la pena. Los valores que implican una ética de sentido común son conocidos como valores éticos. En sánscrito, los valores éticos se conocen con la palabra dharma. El dharma no es únicamente indio: es universal.

A fin de asimilar un valor ético en la vida, se hace necesario apreciar el valor de ese valor. Rāma fue una persona guiada por los valores (dhármica), pero si uno mismo no ve el valor del dharma en su propia vida, es imposible estar inspirado por Rāma. El carácter de un niño se desarrolla desde su entendimiento del significado de los valores éticos. El propósito de una introducción a los valores éticos del Rāmāyaṇa, el Bhāgavata Purāṇa y el Mahābhārata no es otro que inspirar y esclarecer el proceso de pensamiento del niño.

Los valores éticos como la compasión, la no violencia y la verdad son respetados en toda cultura y en todas las edades de la vida. Un niño valora tanto la no violencia como un adulto. Nadie desea que le mientan, ni siquiera el que miente. El sentido común, algo que todos tenemos, forma el fundamento para el consenso del comportamiento aceptable de un ser humano en cualquier sociedad. Por tanto, que yo no haga a otros lo que no quiero que me hagan a mí es un entendimiento compartido de forma común por todos. Al hacer saber a los demás cómo quiero que se comporten conmigo, expreso de una forma tácita lo que los otros esperan de mí. De este modo, queda claro que los valores éticos son universales y conocidos por todos de forma instintiva.

Los valores universales son diferentes de los valores absolutos. Los valores absolutos han de ser ratificados siempre, en todas las situaciones, sin excepción. Esos valores son imposibles de abrigar. En realidad, la creencia de que los valores absolutos existen es causa de un gran conflicto y confusión en la sociedad. Puesto que los valores absolutos son ideales que nunca pueden ser conseguidos, es importante que los valores se enseñen en su naturaleza relativa y universal. Siendo estos valores relativos en su naturaleza, están sujetos a interpretación de acuerdo al contexto y deben ser seguidos haciendo uso del discernimiento. La claridad en torno a la verdad y al orden moral constituye el fundamento para juzgar una acción correcta.

Las epopeyas facilitan un entorno excelente para evaluar e imbuir de forma cuidadosa en qué consiste la vida de responsabilidad. Los textos de las epopeyas presentan conflictos relacionados con los valores, con decisiones difíciles y con la necesidad de llegar a un acuerdo en la vida sin sacrificar el dharma. Se pueden ver las razones por las cuales Bhīṣma ha de tomar la difícil decisión de luchar por los Kauravas o por los Pāṇḍavas; o cuando Lakṣmaṇa, en Pañcavaṭī, está indeciso sobre si seguir las órdenes de Rāma de no dejar sola a Sītā o escucharla a ella y dejar que fuese ella quien buscase a Rāma.

Uno podría desear que los valores éticos fuesen prescindibles y se pudiese vivir sin ellos. Sería válido especular que no necesito valores éticos si yo fuese la única persona en la tierra y no tuviese ninguna necesidad ni relación con otros. Sin embargo, seguiría manteniendo la expectativa de que otras criaturas, como pájaros y animales, no me dañaran. Aún esperaría algún tipo de sentido ético por su parte. De modo que nadie escapa de la ética en un nivel fundamental. Ninguna persona puede vivir sin relaciones, y cuando se relaciona los valores se hacen inevitables. De hecho, es el código ético lo que trae a las personas a las relaciones. Únicamente invierto en una amistad cuando pienso que la otra persona se preocupa por mí, es buena o amable. Para el ser humano, que dispone de la facultad de elección, los valores son tan indispensables como el respirar.

Si los valores son parte fundamental de la vida, ¿por qué se convierten en una fuente de conflicto? Si sigo la estructura de valores que espero que los otros sigan, mis valores se asimilarán de manera natural y se convertirán en una fuente de fortaleza e inspiración; pero si por algunas necesidades conflictivas no alcanzo a mantener mi estructura de valores mientras exijo un comportamiento ético absoluto por parte de los demás, lo único que experimentaré serán conflictos y frustraciones conmigo mismo y con los que me rodean.

Los conflictos de valores surgen por:

  • Dos valores contrarios. Dos valores opuestos que inicialmente acarrean un peso idéntico en mi entendimiento pueden causar un conflicto en referencia a la acción. Por ejemplo, cuando una mentira me ayuda a ganar diez mil euros, el valor de contar la verdad puede verse como un obstáculo para mi valor del dinero. Después de reflexionarlo, actuaré conforme al valor que más aprecio.
  • Un valor medio asimilado. Por ejemplo, el valor cuasiasimilado de decir la verdad crea una duda en mí, y el conflicto de si podré vivir a la altura de ese valor. El conflicto solo puede resolverse entendiendo la naturaleza relativa de los valores y cómo interpretarlos en una situación dada.
  • La división conocedor-hacedor. El conocedor sabe lo que es correcto, pero el hacedor actúa de manera diferente. Por ejemplo, cuando se miente frecuentemente se crea una división moral en el interior y no se es capaz de disfrutar de las comodidades o los logros adquiridos. Cuanto más se vive con este comportamiento conflictivo, más se divide moralmente el individuo, incapaz de la confianza y la integridad.

El valor de los valores

Entender el valor de la ética proporciona el bienestar interno y la fortaleza requerida para vivir con un sentido de satisfacción. El bienestar externo conlleva un valor limitado, y la graduación de su valor determina el grado de dependencia respecto al bienestar y la fortaleza. El entendimiento cuidadoso de qué puede y qué no puede facilitar el éxito material, y de qué puede hacer la ética para ayudar a descubrir la felicidad, es justamente el mensaje de nuestra mitología.

La madurez emocional surge de entender el valor de un valor y de hacer ese valor personal y natural. Si asimilo un valor, actúo desde él sin deliberación ni duda. Por ejemplo, mi valor por la higiene no me permite comer algo que ha caído al suelo. Esta asimilación de un valor ha sido comprobada y descubierta mediante la vivencia de una vida en armonía con el orden moral universal del mundo.

La integridad y el sistema de valores personales determinan la calidad de la vida. Así pues, necesitamos descubrir modelos de ejemplo para nosotros mismos y para nuestros hijos en personas cuyas vidas fueron la expresión espontánea del dharma. En los itihāsas, los purāṇas, el Pañcatantra y otras obras, la historia y la mitología indias posibilitan numerosas historias para el estudio y la asimilación del dharma. Si seguimos a los personajes de cerca y apreciamos sus compromisos, fortalezas y debilidades tal y como son reveladas en sus acciones, entenderemos la naturaleza relativa pero universal del dharma. Uno descubrirá la madurez y la fortaleza interna al vivir una vida consagrada al dharma. Es este individuo maduro cuya búsqueda de la verdad le conducirá al descubrimiento de la felicidad y la libertad interior.

Autor
Swamini Pramananda Saraswati y Sri Dhira Chaitanya
Traducción
Óscar Montero
Procedencia
Del libro «Pūrṇa Vidyā, Vedic Heritage Teaching Programme», el programa de enseñanza sobre la cultura védica de Swami Dayananda Saraswati.
Derechos
Arsha Vidya Research & Publications Trust. © Swami Dayananda Saraswati.
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