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पुरुषार्थाः

Los cuatro puruṣārthas

Los Vedas reducen todo lo que un ser humano busca a cuatro objetivos: dharma, artha, kāma y mokṣa. Por qué van en ese orden y por qué el último es distinto.

Swamini Pramananda Saraswati y Sri Dhira Chaitanya · traducción de Óscar Montero·5 min de lectura

Los Vedas clasifican todas las búsquedas u objetivos del ser humano en cuatro categorías fundamentales. Estos cuatro objetivos son conocidos con el nombre de puruṣārthas y son los siguientes: dharma, la ética; artha, la seguridad; kāma, el placer; y mokṣa, la libertad. Estos objetivos humanos básicos pueden ser subdivididos en dos grupos. El primer grupo, compartido con todos los seres vivos, consiste en la búsqueda de la seguridad (artha) y el placer (kāma). El segundo grupo, único en los seres humanos, consiste en el esfuerzo conforme a la ética (dharma) y la búsqueda de la liberación (mokṣa).

Artha

Artha representa todas las formas de seguridad en la vida y es una de las dos búsquedas que los seres humanos comparten con otros seres vivos. Todo ser vivo busca la seguridad en una forma apropiada según sea dicho ser vivo. El perro entierra el hueso, la abeja llena el panal de miel y la ardilla acumula bellotas. Todos los animales poseen un sentido de inseguridad y quieren estar seguros. Sin embargo, su actitud y comportamiento están controlados por un «programa» autointegrado y su sentido de seguridad está contenido. Por otro lado, para los seres humanos no hay un final para el anhelo de la seguridad en la forma de riqueza, poder, influencia y fama. Independientemente de cuánto se acumule, la inseguridad continúa.

Kāma

Kāma representa las diferentes formas de placer sensual. Todos los seres vivos buscan lo placentero a través de los órganos de los sentidos de que disponen. Buscan lo que están programados para disfrutar, directamente y de forma simple. La búsqueda de placer para el ser humano es más compleja. Los deseos instintivos se hacen más complejos por la habilidad de considerar una amplia gama de deseos personales.

Cada persona vive en su propio mundo privado, en su mundo subjetivo de gustos y aversiones. Los valores subjetivos no permanecen iguales. Cuando los valores cambian, los gustos y aversiones también lo hacen. Los gustos y aversiones dictaminan los placeres que se buscan y los que se evitan o rechazan. Todos los seres humanos se esfuerzan para obtener lo placentero y evitar lo desagradable.

Puesto que el esfuerzo por la seguridad y el placer no está controlado de forma instintiva, sino que es guiado por valores personales, se hace necesario para las sociedades humanas mantener un sistema de normas que sea independiente de los valores subjetivos de cualquier individuo.

Dharma

Han de existir normas que controlen las diversas acciones, ya que todo ser humano tiene la facultad de elegir. No solo las metas elegidas han de ser permisibles, sino que los medios para conseguir las metas también han de adecuarse a ciertos valores. La ética es conocida como este conjunto especial de valores que controlan la elección individual de las acciones. Para ser ético no es necesario ser religioso. Las normas éticas que precisan los medios correctos e incorrectos para conseguir la seguridad y el placer están basadas en el sentido común. Sin embargo, existe otro grupo de deberes éticos que tienen una naturaleza religiosa. La ética religiosa confirma el sentido común y añade algunos principios más.

La ética religiosa se conoce como dharma. Esta ética religiosa que se encuentra en los Vedas confirma las normas de sentido común, precisa más normas religiosas sobre lo que debemos y no debemos hacer, y añade el concepto de mérito (puṇya) y demérito (pāpa). Puṇya y pāpa son los resultados producidos por acciones apropiadas e incorrectas en esta vida o en las sucesivas.

De acuerdo al dharma, la acción humana tiene un resultado desconocido y no visible, así como un resultado tangible e inmediato. El resultado no visible o desconocido de la acción se acumula bajo la cuenta del hacedor de la acción en forma sutil y, con el tiempo, fructificará de forma tangible como una experiencia agradable o desagradable. El resultado sutil de una acción apropiada (puṇya) fructifica como placer. El resultado sutil de una acción impropia (pāpa) fructifica como dolor.

Dharma ocupa el primer lugar en los puruṣārthas debido a que el esfuerzo por la seguridad y la búsqueda del placer debe estar gobernado por las normas éticas. Artha, la búsqueda de la seguridad, ocupa el segundo lugar puesto que el deseo de vivir es el principal deseo de todos. Sin embargo, la mera supervivencia no es suficiente para el ser humano, ya que este desea ser feliz y buscar los placeres. De este modo, kāma es el tercer puruṣārtha.

Mokṣa

El último puruṣārtha es la meta de la liberación, mokṣa. Mokṣa está listado el último puruṣārtha porque se convierte en una búsqueda directa solamente cuando se han analizado las limitaciones inherentes en los tres primeros objetivos.

Tanto mokṣa como dharma son búsquedas peculiares que no son compartidas con otros seres vivos. Incluso en los seres humanos, la liberación es un asunto consciente de solo unos pocos. Estos pocos reconocen que lo que quieren no es más seguridad o más placer, sino la libertad en sí misma, libertad de todos los deseos. Cuando una persona madura analiza sus experiencias, descubre que detrás de sus búsquedas dhármicas de la seguridad y el placer, las cuales son dirigidas por la ética, existe un deseo básico de ser libre de toda insuficiencia, de ser libre de la incompletitud en sí misma; un deseo básico que cualquier cantidad de dharma, artha o kāma no puede satisfacer.

Las dos secciones de los Vedas

Los Vedas están divididos en dos secciones. La primera sección, conocida como karma-kāṇḍa, trata del dharma, artha y kāma. Todas las acciones descritas en esta sección se relacionan con el cumplimiento de estos tres primeros puruṣārthas. Esta sección es muy voluminosa, ya que trata con los deseos humanos y las acciones que son necesarias para cumplirlos.

La segunda sección de los Vedas, jñāna-kāṇḍa, contiene las upaniṣads. Es una sección pequeña, ya que su temática trata de un único deseo: mokṣa, la liberación. El cumplimiento de este deseo no se realiza a través de acciones, que son muchas y variadas, sino a través del conocimiento mismo. La obtención de este conocimiento es la ganancia del objetivo final. Cuando lo que se busca en la vida es libertad sobre las limitaciones, la misma revelación y descubrimiento de la naturaleza de uno mismo es el fin. No se requieren acciones o prácticas para implementar este descubrimiento. Puesto que este conocimiento está en la última sección de los Vedas, también se conoce como Vedānta, que significa la parte final de los Vedas.

Autor
Swamini Pramananda Saraswati y Sri Dhira Chaitanya
Traducción
Óscar Montero
Procedencia
Artículo incluido en el libro «Pūrṇa Vidyā, Vedic Heritage Teaching Programme».
Derechos
Arsha Vidya Research & Publications Trust. © Swami Dayananda Saraswati.
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