Una de las formas más completas de adoración es la pūjā de dieciséis pasos o, en su forma más elaborada, la pūjā de sesenta y cuatro pasos. En ocasiones especiales uno puede invitar a un sacerdote a realizar una ofrenda (pūjā) en nombre de uno mismo, pero para el culto diario uno puede realizar la pūjā por sí mismo.
Īśvara es el nimitta-kāraṇa, la causa inteligente, y también el upādāna-kāraṇa, la causa material, de la creación. La creación no existe fuera o aparte de Īśvara, el cual, por lo tanto, puede ser invocado en cualquier forma. Tradicionalmente, invocamos a Īśvara en la forma de una deidad en un símbolo dado o como un ídolo.
La adoración puede ser mental; mental y verbal; o mental, verbal y física. Expresar cualquier emoción o pensamiento como una acción la hace más perdurable, de la misma forma que expresamos amor enviando flores o nuestros mejores deseos con una postal o tarjeta de felicitación. En una pūjā, la emoción expresada es devoción. El «devoto» es, a menudo, una persona que ocasionalmente expresa esta emoción. Uno ha de hacer de esta actitud de devoción un estado mental que perdura. La pūjā ayuda a este devoto ocasional a descubrir una disposición más permanente de devoción. En la pūjā, que es un acto de devoción física, uno invoca la presencia del Señor, trata al Señor como a un invitado de honor, ofrece adoración y, con reverencia, busca las bendiciones del Señor.
Lo que hace falta
Los siguientes materiales son necesarios para realizar la pūjā de dieciséis pasos:
- Un altar con un vigraha, un ídolo de la deidad que va a ser adorada. Si un ídolo no está disponible, se puede usar una fotografía de la deidad.
- Una lámpara de aceite, aceite y una mecha. Se enciende la lámpara al principio de la pūjā y se asegura que permanece encendida hasta que la pūjā es completada.
- Akṣatas, arroz sin descascarillar, espolvoreado con polvo de cúrcuma.
- Pañcapātra, un recipiente con agua y una cuchara para ofrecer agua. El agua puede ser vertida en otra copa o taza mientras dura la ofrenda.
- Candana, pasta de sándalo, y kuṅkuma, vermellón.
- Dhūpa, incienso.
- Vastra, telas, paños.
- Dīpa, una pequeña lámpara de aceite.
- Naivedya, ofrenda de alimentos.
- Puṣpa, flores en un plato.
- Ghaṇṭā, una campanilla.
- Karpūra, alcanfor con un mechero para hacerlo arder.
- El altar debería estar limpio y puede estar decorado como uno desee. Son preferibles los recipientes y utensilios de metal. Si no están disponibles, se pueden usar los platos y vasos de cartón o papel. Los utensilios para la pūjā deberían usarse aparte y no para otros propósitos.
Si algunas de las ofrendas, como las telas o la pasta de sándalo, no están disponibles, se pueden sustituir por akṣatas.
Breve explicación de los pasos
Después de encender la lámpara, uno piensa sobre la intención y el propósito de la pūjā (el saṅkalpa). El saṅkalpa identifica a la persona que hace la pūjā y el propósito por el cual la pūjā se hace. Un propósito común de todas las pūjās es durita-kṣaya, la eliminación de duritas, de impurezas, conflictos de la mente. Uno puede rezar por otras razones, pero un elemento importante en todas las oraciones es buscar una mente libre de confusión y de pensamiento erróneo.
El paso inicial es invocar la presencia del Señor en el símbolo elegido. Una vez invocado, el símbolo se convierte en el Señor y es apreciado como tal hasta que la pūjā es completada.
El Señor es recibido con una actitud de devoción y después se le ofrecen flores, agua, telas y los otros materiales descritos.
Mientras se ofrecen flores, uno se dirige al Señor por los varios nombres que revelan su naturaleza o que describen sus glorias. Uno puede recitar los nombres del Señor dieciséis veces, ciento ocho veces o mil ocho veces.
Naivedya es ofrecido después en el altar. Para el naivedya, uno ofrece frutas (frescas o secas), frutos secos o alimentos cocinados. Es obligatorio no ofrecer comida precocinada, comida comprada o restos de comida.
El ārati (la ofrenda del fuego) se realiza oscureciendo o apagando las luces de la habitación y ofreciendo el alcanfor encendido.
Cuando se visita un templo, uno rodea la deidad en el sentido de las agujas del reloj tres veces, como un acto de saludo y reverencia. Puesto que el Señor reside dentro de uno mismo, uno gira sobre sí mismo tres veces, en el sentido de las agujas del reloj, manteniéndose en el mismo sitio. Estos dos actos son conocidos como pradakṣiṇa.
Al realizar la pūjā puede haber descuidos, fallos y omisiones. Uno solicita disculpas por estos posibles errores.
Después de la pūjā, se pide con una oración traer al Señor a su morada original. Por último se recibe el prasāda, que se toma del altar y se distribuye a todos.
