1 Jīva Yātrā
El viaje del individuo
Quién es el que vive, qué es el karma, y por qué esta vida humana es la oportunidad.

El Curso de introducción dejó planteado quién eres, qué es el mundo y qué es Dios. Aquí se asienta: cuatro obras clásicas en el orden de la tradición, una clase a la semana durante un año, y un método que no deja que lo escuchado se pierda.
Ver la matrículaEmpiezas el día que te matriculas. Desde ese día se abre una clase grabada cada semana, obra tras obra, y alrededor de ella los directos que mantienen vivo el estudio.
Las palabras del Vedānta son un espejo. No están ahí para que acumules información sobre una filosofía antigua, sino para que veas tu propia naturaleza. Lo que se elimina no es falta de datos: es ignorancia, y la ignorancia tiene una forma concreta, la de nociones erradas.
Que soy limitado, que me falta algo, que tengo que llegar a ser alguien que todavía no soy.
Que la realidad es lo que parece, y que en ella hay algo capaz de completarme.
Que es un asunto de fe, ajeno a la razón, y que está en otro sitio distinto de donde estás tú.
La tradición enseña el estudio en tres pasos. «Comprender el śāstra es śravaṇa. Para eliminar toda duda está manana, y para eliminar las actitudes contrarias está nididhyāsana», explica Swami Dayananda. Lo que solo se escucha se olvida. Por eso cada clase trabaja los tres: la enseñanza se escucha, se piensa por escrito, se pone a prueba y se repasa.
śravaṇa
Comprender lo que dice el śāstra, tal como lo enseña la tradición.
manana
Pensar lo escuchado hasta que no quede ninguna duda sobre ello.
nididhyāsana
Volver sobre lo comprendido hasta que desaparezcan las actitudes contrarias que impiden vivirlo.
Saber y ser. Ninguna de las cuatro trata solo de uno de los dos.
Una vida serena y lúcida: actitudes, valores, estilo de vida, expectativas ajustadas, discernimiento, madurez emocional.
El descubrimiento de una identidad que no es la del yo superficial que intento constantemente llegar a ser y que nunca soy.
En este orden. Cada texto se empieza y se termina, y al cerrarlo hay un examen. Tattva Bodha va antes: es el Curso de introducción y el requisito para entrar.
El viaje del individuo
Quién es el que vive, qué es el karma, y por qué esta vida humana es la oportunidad.
La esencia de la enseñanza
Qué puede la acción, qué puede la devoción, y por qué solo el conocimiento libera.
Las cinco disciplinas del camino
Cómo se vive esto un martes por la mañana. Acompaña todo el recorrido.
El despertar del Sí mismo
El error de tomarse por el cuerpo, y el Ser como existencia, conciencia y plenitud.
Además, hace falta:
El curso anual de meditación se hace en paralelo: no hace falta tenerlo hecho para entrar, pero desde aquí forma parte del estudio. Escuchar no basta; hay que asimilar.
Si ya has hecho el Curso de introducción, este es tu siguiente paso. Escríbenos si tienes dudas.
Al terminar se emite un certificado. No es un trámite: acredita que has estudiado las cuatro obras y que lo has demostrado.
Las cuatro obras, clase a clase, con su trabajo escrito.
Una evaluación sobre el contenido de las cuatro obras.
Empiezas el día que te matriculas. Desde ese día se abre una clase a la semana, en el orden de las obras: primero Jīva Yātrā, después Upadeśa Sāram, Sādhana Pañcakam y Ātma Bodha.
Una meditación y un satsaṅga al mes, alternos: un directo cada quince días. En el satsaṅga puedes preguntar a Óscar lo que el estudio te vaya planteando. Los dos quedan grabados, por si no puedes venir.
Óscar. Cada clase lleva una o dos preguntas abiertas que respondes por email, y tu respuesta se lee y se te devuelve corregida. Es lo que saca a la luz las dudas que al escuchar pasan desapercibidas.
Unas dos horas por semana entre la clase y el trabajo escrito. Lo que pide no es intensidad, sino regularidad: una clase cada semana, durante un año.
Doce cuotas mensuales de 65 € (65 USD en América). El acceso dura catorce meses: los doce del curso y dos más en los que las clases grabadas siguen abiertas sin pagar, para terminar o repasar.
Completar el curso y superar una prueba final.
Se puede leer. Estudiar es otra cosa: los textos están escritos para ser desplegados por alguien que ya los recorrió, y ese es justamente el papel del profesor en esta tradición.