Jīva Yātrā
El viaje del individuo
Quién es el que vive, qué es el karma, y por qué esta vida humana es la oportunidad.

Un grupo que empieza y termina junto. El tiempo suficiente para que lo estudiado se asiente, que es lo que esto pide.
Avisadme cuando abraDurante un tiempo el curso funcionó con entradas continuas: cada vez que terminaba un texto se incorporaban alumnos nuevos. Funcionaba peor, y por eso ya no se hace así.
Lo que se ve en marzo se apoya en lo que se vio en octubre. Quien entra a mitad no tiene ese suelo.
El mismo grupo durante dieciocho meses. Las preguntas de los demás acaban siendo las tuyas.
Esto no se entiende deprisa. Cada obra dura lo que necesita durar, no lo que marca un calendario.
Las palabras del Vedānta son un espejo. No están ahí para que acumules información sobre una filosofía antigua, sino para que veas tu propia naturaleza. Lo que se elimina no es falta de datos: es ignorancia, y la ignorancia tiene una forma concreta, la de nociones erradas.
Que soy limitado, que me falta algo, que tengo que llegar a ser alguien que todavía no soy.
Que la realidad es lo que parece, y que en ella hay algo capaz de completarme.
Que es un asunto de fe, ajeno a la razón, y que está en otro sitio distinto de donde estás tú.
Saber y ser. Ninguna de las seis trata solo de uno de los dos.
Una vida serena y lúcida: actitudes, valores, estilo de vida, expectativas ajustadas, discernimiento, madurez emocional.
El descubrimiento de una identidad que no es la del yo superficial que intento constantemente llegar a ser y que nunca soy.
Cada texto se empieza y se termina. Lo que dura depende del texto, no del calendario. Tattva Bodha va antes: es un curso aparte y el requisito para entrar.
El viaje del individuo
Quién es el que vive, qué es el karma, y por qué esta vida humana es la oportunidad.
La esencia de la enseñanza
Qué puede la acción, qué puede la devoción, y por qué solo el conocimiento libera.
El despertar del Sí mismo
El error de tomarse por el cuerpo, y el Ser como existencia, conciencia y plenitud.
El que ve y lo visto
Todo lo que puedes percibir no eres tú. Breve, y de una lógica implacable.
Las cinco disciplinas del camino
Cómo se vive esto un martes por la mañana. Acompaña todo el recorrido.
La joya del discernimiento
La síntesis. Se aborda cuando lo anterior ya está asentado.
La clase es en directo los lunes y se graba siempre. Alrededor de ella hay trabajo escrito que se corrige y práctica que se acompaña.
Lunes a las 14:00 h de España, por Zoom, con preguntas antes y después. Si no puedes asistir, queda grabada de forma permanente.
Cada clase lleva su resumen, dos preguntas que respondes por escrito y me envías, un test de comprobación y una contemplación para llevarte la semana. Y al cerrar cada obra, un examen.
El curso anual de meditación corre a la vez que Vedanta I, con sesiones nuevas cada tres días. No hace falta tenerlo hecho para entrar, pero desde aquí forma parte del estudio: escuchar no basta, hay que internalizar.
La carga está pensada para quien tiene trabajo, familia y vida. Lo que importa es la regularidad, no la intensidad.
Además, hace falta:
Si ya has hecho Tattva Bodha, este es tu siguiente paso. Escríbenos si tienes dudas.
Al terminar se emite un certificado. No es un trámite: acredita que has cubierto las seis obras y que lo has demostrado.
En directo o con las clases grabadas, si la asistencia no ha sido posible.
Una evaluación sobre el contenido de las seis obras.
Todavía no hay fecha para la próxima apertura.
Déjanos tu nombre y tu correo y te avisamos en cuanto se anuncie la próxima apertura.
Si aún no has hecho «El conocimiento de la Realidad», este es el momento: es el requisito de acceso, y hacerlo ahora te deja preparado para la próxima convocatoria.
Ver El conocimiento de la Realidad →Sí: puedes preguntar, y antes y después de la clase hay contacto con el resto del grupo. Pero todo queda grabado y mucha gente lo sigue así por el huso horario.
Sí. Funciona como una membresía, sin permanencia ni penalización. Basta un correo.
Unas dos horas por semana entre la clase y el trabajo escrito. Está diseñado para quien además tiene trabajo y familia.
Completar el curso, en directo o con las grabaciones, y superar una prueba final.
Se puede leer. Estudiar es otra cosa: los textos están escritos para ser desplegados por alguien que ya los recorrió, y ese es justamente el papel del profesor en esta tradición.