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धर्मः

Dharma

dharma · se pronuncia «DHÁR-ma, con la dh aspirada»

Dharma es lo que sostiene: el orden de lo que corresponde hacer y de lo que corresponde evitar en cada situación y en cada papel de la vida, un orden que nadie inventa porque viene dado con el propio universo.

Dharma es lo que sostiene: el orden de lo que corresponde hacer y de lo que corresponde evitar en cada situación y en cada papel de la vida, un orden que nadie inventa porque viene dado con el propio universo.

Qué significa la palabra

Dharma viene de una raíz sánscrita que significa sostener. Es lo que protege, sostiene y nutre a quien lo sigue.

En concreto, dharma es hacer lo correcto. Una vida de valores y de principios. Los deberes, lo que se espera de uno. Fijarse en lo que se ha de hacer sostiene a la persona.

A lo que en Occidente se llama hinduismo —palabra nueva, llegada con los británicos—, la propia tradición lo llama Sanātana Dharma, el dharma eterno. Por eso encaja mal en la categoría de «religión del libro», con profetas y mandamientos. Es, sencillamente, hacer lo que corresponde.

Un orden que no se inventa

El dharma no es una convención cultural. A ningún ladrón hay que explicarle que robar está mal: por eso actúa de noche y se esconde. Y si a él le roban lo robado, protesta. El niño al que le quitan el juguete también protesta, sin haber pasado por la escuela.

El dharma está impreso en cada uno. Cuando uno se lo salta, sufre. Cuando se armoniza con él, hay bienestar.

Swami Dayananda lo llama valor universal: adecuarse a lo que es valioso para uno mismo y también para los demás. Y recuerda que el daño tiene grados. Se puede herir con una mirada, con una palabra, incluso con cierto tipo de pensamientos.

Derechos y obligaciones

Al occidental le suenan más los derechos que las obligaciones. Siglos de historia lo han hecho muy consciente de lo primero y bastante menos de lo segundo. Por eso le cuesta reconocer su dharma.

Pero en cada papel hay obligaciones. Si soy padre, mis obligaciones son los derechos de mi hijo: cuando cumplo las mías, satisfago los suyos. Lo mismo con la pareja, los padres, el trabajo, la ciudad.

Y el dharma incluye lo que se ha de hacer y lo que se ha de evitar. Si una señora mayor se cae en un charco delante de alguien vestido para una entrevista, su dharma es ayudarla, aunque se moje.

Lo que dharma no significa

La idea más extendida hoy es la de «encontrar tu dharma»: dar con el propósito personal, la vocación que llena, aquello para lo que uno ha nacido. En la tradición, dharma no es eso.

Cuando no se sabe cuál es el dharma, se sustituye por «hago lo que me gusta». Hay una diferencia enorme entre «hago lo que me gusta» y «lo que hago me gusta». Lo primero es esclavitud de los deseos, porque lo que hoy gusta mañana cambia. Lo segundo es madurez.

Swami Dayananda lo dice así: uno se completa «no haciendo lo que quieres, sino queriendo lo que se te solicita hacer». Cada papel —hijo, padre, esposa, ciudadano— tiene su guion. Seguirlo, y llegar a disfrutarlo, es crecer.

A veces lo que gusta coincide con el dharma. A veces no. Dar clase estando enfermo, fregar los platos: no apetece, pero es lo que toca.

Tampoco es un código cerrado de mandamientos. A veces está claro y a veces no. Entonces hay que interpretarlo y, si hace falta, preguntar a quien tiene más sabiduría. Por eso el sabio sirve de modelo.

Svadharma, el dharma propio

La Bhagavad Gītā lo dice en un verso:

«El deber propio, carente de mérito, es mejor que el deber de otro bien hecho» (Bhagavad Gītā 18.47).

Sva-dharma es el dharma propio; para-dharma, el de otro. El verso no invita a buscar una misión. Pide dejar de fantasear con la vida ajena —el actor de éxito, el vecino que gana mucho dinero— y hacer bien la propia.

Y el dharma propio no se agota en la profesión. Incluye todos los papeles, también el cuidado de uno mismo. Quien no se cuida no puede cuidar bien a nadie. Cuando hay dharma, uno deja de ser un problema para los demás. Se convierte en refugio.

Dharma entre los fines de la vida

La tradición habla de cuatro fines humanos, puruṣārtha: dharma, artha (seguridad), kāma (placer) y mokṣa (liberación). El dharma no es un objetivo secundario al servicio de los otros dos. Es un fin en sí mismo, y es el marco dentro del cual se buscan la seguridad y el placer.

En la Gītā, Kṛṣṇa dice: «Soy el deseo que no se opone al dharma, en todos los seres», dharma-aviruddho bhūteṣu kāmo’smi (7.11). Desear no es el problema. Desear es un privilegio, siempre que el deseo no se oponga al dharma.

Términos relacionados: Karma · Mokṣa

प्रश्नाः

Preguntas frecuentes

¿Qué significa dharma?

Lo que sostiene. Viene de una raíz sánscrita que significa sostener, y designa el orden de lo que corresponde hacer y evitar en cada situación: una vida de valores, deberes y principios.

¿Cómo encontrar tu dharma?

En la tradición no se busca como un propósito personal. Se reconoce en lo que cada papel y cada situación piden: como padre, como hijo, como pareja, en el trabajo. Cuando no está claro, se consulta a quien sabe más y a las fuentes del dharma.

¿Qué es svadharma?

El dharma propio. La Bhagavad Gītā (18.47) enseña que es mejor el deber propio, aunque imperfecto, que el deber de otro bien hecho. Incluye todos los papeles de la vida, no solo la profesión.

¿Dharma es lo mismo que religión?

No exactamente. Lo que en Occidente se llama hinduismo es para la tradición el Sanātana Dharma, el dharma eterno: no una religión del libro con mandamientos, sino hacer lo que corresponde.

प्रवेशः

Estos términos se estudian en su contexto

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