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वेदान्तः

Qué es Vedanta

Qué es Vedanta, qué significa, de qué trata, qué problema resuelve, cómo se estudia en la tradición de Śaṅkara y Swami Dayananda, y qué no es.

Vedanta es la parte final de los Vedas, la que trata de un solo asunto: la naturaleza del yo. No es una filosofía que se debata ni una creencia que se adopte. Es un medio de conocimiento: igual que los ojos muestran las formas, Vedanta muestra quién eres. Y lo que muestra es que el individuo, el mundo y Dios no son tres realidades separadas, sino una. Verlo con claridad es lo que la tradición llama mokṣa, la liberación del sentido de limitación que acompaña a toda vida humana.

Se transmite en una cadena de maestros que no se ha interrumpido, y se estudia con un método, no por libre. Esta página explica qué significa la palabra, de qué trata Vedanta, qué problema resuelve, cómo se estudia y, con la misma claridad, qué no es.

Qué significa la palabra «Vedanta»

Vedānta une dos palabras sánscritas: veda, conocimiento —y, por extensión, los cuatro Vedas—, y anta, final, conclusión. Vedanta es la conclusión de los Vedas.

Los Vedas tienen dos grandes partes. La primera, el karma-kāṇḍa, trata de la acción: los rituales, los mantras, la ética, las actitudes; todo lo que prepara a la persona. La segunda, el jñāna-kāṇḍa o sección del conocimiento, trata de un único tema: tú. Esa segunda parte son las Upaniṣads. Como lo explica Óscar Montero al presentar el curso de Tattva Bodha:

«La segunda parte del Veda se llama Vedanta o Upanishad o Jnana Kanda. Son las mismas palabras. […] Entonces Vedanta, estrictamente hablando, son las Upanishads».

La palabra upaniṣad dice también lo que hace el texto: es el conocimiento que, puesto cerca de quien lo recibe, deshace la ignorancia sobre uno mismo.

De qué trata Vedanta: tú, el mundo y Dios

Toda persona se hace, de un modo u otro, tres preguntas: quién soy, qué es este mundo y cuál es su causa. En sánscrito, jīva (el individuo), jagat (el mundo) e Īśvara (el Señor, la causa del mundo). Vedanta parte de esos tres pilares, que parecen separados, y al analizarlos muestra que se resuelven en una sola realidad no dual dentro de la cual está contenido todo. En palabras de Swami Dayananda, entre el individuo, el mundo y Dios «no existe diferencia alguna».

La Upaniṣad lo condensa en una frase: tat tvam asi, «eso eres tú». A un lado de la ecuación está el individuo, limitado en todo; al otro, Īśvara, que lo abarca todo. La enseñanza no suprime esa diferencia a la fuerza: muestra que pertenece al vehículo —el cuerpo, la mente, el universo como medio— y no a la esencia, que es una sola conciencia en ambos.

Por eso a esta visión se la llama Advaita, «no dos». Y por eso, cuando a Óscar le preguntan si lo que enseña es Advaita Vedanta, responde:

«Esto precisamente es Advaita Vedanta. Es el Vedanta. No hay otro Vedanta. Vedanta es la parte final de los Vedas».

El problema que resuelve

Vedanta no se estudia por curiosidad intelectual. Se estudia porque responde al problema de fondo de toda vida humana: la sensación de ser alguien limitado, incompleto, que siempre necesita algo más para estar bien. La tradición lo llama saṁsāra. No es simplemente «la vida mundana»: es la vida de devenir, de lucha y de conflicto, de estar siempre diciendo «todavía no tengo suficiente».

Esa sensación de carencia no se resuelve consiguiendo cosas, ni experiencias, ni estados de conciencia especiales. Ninguna acción, por buena que sea, produce lo ilimitado, porque todo lo que se produce tiene un principio y un final. Si el problema fuese real, no tendría solución. Vedanta muestra que no lo es: descansa en un error sobre uno mismo, en tomarse por lo que uno no es. Y un error solo se corrige con conocimiento.

Por eso mokṣa, la liberación, no es un logro ni una experiencia mística. Es el conocimiento de lo que uno ya es. Liberarse es librarse del sentido de carencia centrado en uno mismo. Vedanta no promete una experiencia nueva: muestra lo que ya eres, y con eso caen el miedo, la pena y el juicio sobre uno mismo.

Un medio de conocimiento, no una especulación ni una experiencia

Para conocer las formas y los colores, uno usa los ojos. Para conocer los sonidos, los oídos. Cada medio de conocimiento —en sánscrito, pramāṇa— da acceso a lo que ningún otro alcanza. Pero hay algo que ni la percepción ni la inferencia pueden mostrar: el propio sujeto que percibe e infiere. Los ojos lo ven todo menos a sí mismos.

Vedanta es el medio de conocimiento para eso. Sus palabras, manejadas por un maestro, funcionan como un espejo: no añaden algo nuevo, revelan lo que ya estaba ahí. Por eso Vedanta no es filosofía en el sentido académico, un sistema de ideas para debatir. Como dice Óscar:

«Las tradiciones sapienciales no son teorías, y filosofar no es abstraer algo, hablar especulativamente. […] La sabiduría consiste en ver, en la mirada».

Tampoco es una búsqueda de experiencias. Una experiencia, por elevada que sea, viene y se va, y además hay que interpretarla:

«Una experiencia la tengo que interpretar, y depende de qué visión tengo, la interpreto de una manera u otra».

Vedanta no ofrece una experiencia más, sino la visión con la que se entienden todas.

Los textos de Vedanta

Vedanta se apoya en tres grupos de textos, llamados prasthāna trayī, los tres puntos de partida:

  • Las Upaniṣads, la parte final de los Vedas. La tradición estudia de forma especial diez Upaniṣads principales, las que comentó Ādi Śaṅkara.
  • La Bhagavad Gītā (curso), setecientos versos en dieciocho capítulos, dentro del Mahābhārata. No forma parte del Veda, pero recoge su enseñanza como si fuera una Upaniṣad.
  • Los Brahma Sūtras, que ordenan y defienden la enseñanza de las Upaniṣads. Se estudian solo cuando ya se han estudiado las Upaniṣads y la Gītā.

Antes de ellos vienen los prakaraṇa granthas, textos introductorios que dan el vocabulario y el mapa de la enseñanza: el Tattva Bodha —atribuido tradicionalmente a Śaṅkara—, el Ātma Bodha, el Viveka Cūḍāmaṇi, el Upadeśa Sāram y otros. El Tattva Bodha es la obra con la que la tradición empieza, y sin ella lo demás se lee a ciegas.

Cómo se estudia Vedanta

Con un maestro, dentro de una tradición

Vedanta no lo escribió nadie. Se recibe de un maestro que lo recibió del suyo, y así hasta donde alcanza la memoria de la tradición. La palabra sampradāya significa precisamente eso: lo que se entrega de mano en mano. Vedanta es un medio de conocimiento y, como cualquier medio, hay que saber manejarlo. Los textos no rinden su sentido a quien los lee por su cuenta, porque están escritos para ser desplegados por alguien que ya vio.

Por eso lo primero que se dice de un profesor no es lo que sabe, sino de quién lo recibió (la tradición y el linaje). La cadena de maestros —el guru-paramparā— es la garantía de que lo que llega es la enseñanza y no una opinión personal. Como explica Óscar comentando el Tattva Bodha:

«Lo primero que hace el profesor es decir: esto no es mío, esto lo he recibido de Vasudeva. El profesor tiene un profesor; es parte de una tradición de enseñanza».

Con un método: escuchar, reflexionar, asimilar

La tradición describe el estudio con tres palabras: śravaṇa, escuchar la enseñanza de forma sistemática; manana, reflexionar hasta que no quede ninguna duda; y nididhyāsana, asimilar lo comprendido hasta que se vuelva la propia mirada.

«Escucha, reflexión y meditación siempre van juntos; no hay una meditación separada. […] Forman una única actividad que es el Vedanta: shravana, manana y nididhyasana».

Y se estudia en orden. Abrir libros de Vedanta por cualquier página, dice Óscar, «es como querer estudiar física cuántica sin haber estudiado antes matemáticas ni álgebra».

Con preparación

Para que la enseñanza haga su trabajo, la mente tiene que estar preparada. La tradición habla de cuatro cualidades del estudiante (sādhana-catuṣṭaya): viveka, el discernimiento entre lo permanente y lo pasajero; vairāgya, la serenidad ante lo que va y viene; un conjunto de seis disciplinas de la mente, de śama a samādhāna; y mumukṣutva, el deseo claro de liberarse. Aquí entran el yoga, la meditación, la oración y un estilo de vida ordenado: no liberan por sí mismos, pero preparan para ver. Vedanta no es solo asistir a clases; una transformación requiere de un estilo de vida que la sostenga.

Lo que Vedanta no es

Vedanta se confunde a menudo con cosas que no tienen nada que ver con él. Conviene decirlo con claridad.

No es new age ni espiritualidad de efectos especiales. No trata de poderes, de energías ni de estados extraordinarios. Aquí, en palabras de Óscar, «lo que se quiere es ver la verdad de la experiencia, no consumir más experiencias».

No es autoayuda ni pensamiento positivo. El pensamiento positivo no resuelve el problema: lo colorea. Vedanta no pide que uno se diga cosas bonitas sobre sí mismo, sino que vea lo que es.

No es desarrollo personal. El desarrollo personal busca mejorar una y otra vez a la persona que uno cree ser. Óscar lo describe así: «es muy característico de la sociedad moderna del desarrollo personal estar obsesionado consigo mismo, mejorar y mejorar mirándose constantemente, y eso lleva a una especie de narcisismo». Vedanta no mejora al que se siente limitado: muestra que esa limitación no es lo que uno es.

No es «practica y todo llegará». La práctica prepara, pero no da el conocimiento. Como dice Óscar: «hay un dogma tremendo que es “practica y todo llegará”. […] El Veda no dice que practica y llegará».

No es una religión del libro ni una cuestión de fe. No pide creer en nada que no pueda comprobarse en la propia experiencia. Pide confianza en la enseñanza mientras se investiga —śraddhā—, que no es fe ciega.

Vedanta, yoga y ritual

En la cultura védica, el yoga, la meditación, la oración y el ritual forman parte de la preparación: el karma-kāṇḍa, la parte de los Vedas dedicada a la acción. Vedanta es la otra parte: el conocimiento.

Por eso los rituales no son Vedanta. Vedanta tiene que ver con el conocimiento del Ser y con eliminar la ignorancia sobre uno mismo. Los rituales forman parte de un estilo de vida comprometido con el crecimiento interno, que en sánscrito se llama dharma: lo que sostiene a la persona. Las dos cosas van juntas, pero no se confunden: el yoga prepara, Vedanta libera.

Ādi Śaṅkara, Swami Dayananda y la tradición de Vedanta Academy

Ādi Śaṅkara (siglo VIII) es el gran maestro de Advaita Vedanta. Escribió los comentarios (bhāṣya) a las Upaniṣads principales, a la Bhagavad Gītā y a los Brahma Sūtras, que siguen siendo la base de la enseñanza tradicional.

Swami Dayananda Saraswati (1930–2015), discípulo de Swami Chinmayananda, enseñó Vedanta durante más de cuarenta años en India y en todo el mundo, y fundó los centros Arsha Vidya.

Vedanta Academy enseña Vedanta en español dentro de esa tradición. La dirige Óscar Montero, discípulo de Pujya Swami Dayananda, que enseña Vedanta desde 2014 en la tradición de Ādi Śaṅkara.

Por dónde empezar

Estudiar Vedanta no es una actividad más entre otras: es lo que da sentido a todas las demás. Por eso se empieza bien o no se empieza.

El primer paso es el curso gratuito de Vedanta y meditación: cuatro clases sobre filosofía del yoga y Vedanta, y tres de meditación. Después viene el Tattva Bodha, la obra con la que la tradición empieza, y a continuación Vedanta I, las obras clásicas en el orden en que se estudian.

प्रश्नाः

Preguntas frecuentes

¿Qué significa la palabra Vedanta?

Vedānta significa «final de los Vedas»: une veda, conocimiento, y anta, final o conclusión. Designa la parte final de los Vedas, las Upaniṣads, que trata de un solo asunto: la naturaleza del yo.

¿Qué diferencia hay entre Vedanta y Advaita Vedanta?

Ninguna. Advaita significa «no dos» y describe lo que Vedanta enseña: que el individuo, el mundo y Dios no son realidades separadas. Advaita Vedanta es el nombre que se usa para distinguirlo de otras interpretaciones, pero en la tradición de Śaṅkara es sencillamente Vedanta.

¿Vedanta es una religión?

No. Vedanta es un medio de conocimiento sobre uno mismo, no un conjunto de creencias. No pide fe ciega, sino confianza en la enseñanza mientras se comprueba en la propia experiencia.

¿Vedanta es una filosofía?

No en el sentido académico de un sistema de ideas para debatir. Es una enseñanza que se recibe de un maestro y que muestra algo que ya es verdad sobre uno mismo, igual que un espejo muestra la cara.

¿Vedanta y yoga son lo mismo?

No. En la cultura védica el yoga forma parte de la preparación: disciplina el cuerpo y la mente para que puedan recibir el conocimiento. Vedanta es ese conocimiento. El yoga prepara; Vedanta libera.

¿Se puede aprender Vedanta leyendo libros?

Se puede leer. Estudiar es otra cosa: los textos están escritos para ser desplegados por un maestro que ya los recorrió, en un orden, con un método. Leídos por libre, se entienden a medias o al revés.

¿Qué es mokṣa?

Mokṣa es la liberación del sentido de limitación, de carencia, centrado en uno mismo. No es un estado ni una experiencia, sino el conocimiento de lo que uno ya es.

¿Qué es tat tvam asi?

Es una de las grandes frases de las Upaniṣads (mahāvākya): «eso eres tú». Afirma la identidad del individuo con la realidad única, Brahman, y resume toda la enseñanza de Vedanta.

¿Ramana Maharshi o Nisargadatta enseñan Vedanta?

Tienen la visión, pero no la enseñan de forma sistemática. Vedanta es una tradición de enseñanza con un método y unos textos; por eso se estudia con un maestro de esa tradición.

¿Hace falta saber sánscrito para estudiar Vedanta?

No para empezar. Los términos se explican en español a medida que aparecen. Más adelante, el sánscrito acerca a los textos originales, y por eso es una de las disciplinas del estudio de la Bhagavad Gītā.

प्रवेशः

Por dónde empezar

El curso gratuito son siete clases: cuatro de Vedanta y tres de meditación, con una corrección personal incluida.