Ātman es lo que uno es en verdad: la conciencia que no es el cuerpo ni la mente, que es testigo de la vigilia, del sueño y del sueño profundo, y cuya naturaleza es existencia, conciencia y plenitud, sat-cit-ānanda.
La definición de la tradición
El Tattva Bodha, una obra introductoria de Vedanta, hace la pregunta sin rodeos: ātmā kaḥ?, ¿quién es el ātman?
Y responde: el que es distinto de los cuerpos burdo, sutil y causal; el que está más allá de los cinco niveles de experiencia, los kośa; el que, siendo testigo de los tres estados, permanece con la naturaleza de sat-cit-ānanda. Ese es el ātman.
La definición empieza negando. No es un capricho del texto. Swami Dayananda explica que se niega porque ya hay un error en marcha: uno se toma por el cuerpo. Antes de decir qué es, hay que retirar lo que no es.
Existencia, conciencia, plenitud
Sat es lo que permanece en los tres tiempos: pasado, presente y futuro. No es una cualidad que las cosas tengan. El vaso no posee la existencia como posee un color. Es la existencia la que se presenta como vaso.
Cit es la naturaleza de conocimiento puro: la conciencia por la que todo lo demás se conoce.
Ānanda suele traducirse por «dicha». Swami Dayananda lo corrige: hay que entenderlo como plenitud, porque «dicha» es una palabra de experiencia, y una experiencia no define nada. Ānanda no es un estado agradable. Es la ausencia de límite.
La vasija y la arcilla
En clase lo explicamos con una vasija de barro. La vasija es arcilla, pero la arcilla no es solo vasija. El cuerpo es ātman, pero el ātman no queda limitado al cuerpo.
La Bhagavad Gītā lo dice así:
«Este [Ser] nunca nace, ni muere. No es que, habiendo existido, deje de existir de nuevo. Es no nacido, eterno, no sufre cambio alguno y es siempre nuevo; cuando el cuerpo es destruido, él no es destruido» (Bhagavad Gītā 2.20).
Para estar en forma o fuera de forma hay que tener forma. El ser no la tiene.
Lo que ātman no es
No es el alma. «Alma» es un concepto griego y latino, y no traduce ātman. Lo que en Vedanta pasa de un cuerpo a otro es el cuerpo sutil: la mente, los sentidos, los recuerdos. El ātman no viaja, porque no está en ningún sitio del que salir. Es la causa de los tres cuerpos, no uno de ellos.
No es un producto del cerebro. La conciencia no es una propiedad del cuerpo. Es como la luz que da en la mano: la ilumina, pero no es de la mano.
No es algo que se experimente. Toda experiencia tiene lugar en la conciencia. Buscar la experiencia del ātman es buscar con la linterna la luz de la propia linterna. Lo que hace falta no es una experiencia nueva, sino dejar de confundirse con lo que uno no es.
