Jīva es el individuo: la misma conciencia que es ātman, que parece limitada al identificarse con un cuerpo y una mente concretos y que, por ignorancia, se cree separada de Īśvara.
El ātman con un condicionante
El Tattva Bodha lo define en una línea: avidyopādhiḥ sann ātmā jīva ity ucyate. El ātman, con el condicionante de la ignorancia, se llama jīva.
Un condicionante, upādhi, no cambia lo que condiciona. Solo hace que parezca otra cosa. Una luz blanca detrás de un filtro naranja parece naranja. La luz no ha cambiado. Lo ilimitado parece limitado.
El mismo texto llama al jīva brahma-pratibimba, reflejo de Brahman. Como un espejo que devuelve la luz: brilla, pero no tiene luz propia.
La ola y el agua
La ola sin agua no es nada. Tiene su forma, su tamaño, su recorrido. Pero lo que la hace existir es el agua.
El individuo es igual. Tiene su nombre, su historia, su carácter. Pero lo que es, la conciencia, no es suyo en exclusiva. Es como el espacio entre cuatro paredes: parece un espacio aparte, y es el mismo espacio de siempre.
La diferencia que mantiene el saṁsāra
El Tattva Bodha dice que el jīva, prakṛtyā, por naturaleza y sin indagar, se tiene por distinto de Īśvara: «Dios está allí, yo aquí».
Y saca la consecuencia: mientras dure esa visión de diferencia, el saṁsāra —nacer, morir, ir de carencia en carencia— no cesa. Por eso el texto concluye que esa diferencia no se ha de aceptar.
No se resuelve con una experiencia. Se resuelve con conocimiento.
Tat tvam asi
La objeción es obvia. El individuo sabe poco y puede poco; Īśvara lo sabe y lo puede todo. ¿Cómo va a decir la Upaniṣad tat tvam asi, «tú eres eso»?
La respuesta distingue el sentido directo de las palabras y su sentido implícito. «Tú», en sentido directo, es el que se identifica con el cuerpo y la mente; en sentido implícito, la conciencia libre de condicionantes. «Eso», en sentido directo, es Īśvara omnisciente; en sentido implícito, la misma conciencia libre de condicionantes. La identidad es la de la conciencia.
Swami Dayananda lo resume así: el jīva es jīva, Īśvara es Īśvara; solo hay una conciencia, que es Brahman.
Lo que jīva no es
No es un alma separada para siempre. La separación es lo que el jīva cree de sí mismo sin indagar, no lo que es.
No es algo que haya que perfeccionar para ser libre. En una choza y en un palacio hay el mismo espacio. Ser más listo o más guapo no añade nada a sat-cit-ānanda. La identidad con Īśvara no depende del conocimiento ni del poder del individuo, sino del ātman.
