Los guṇa son las tres cualidades —sattva, rajas y tamas— de māyā, el poder de Īśvara, de cuya combinación está hecho todo el universo, incluidos el cuerpo y la mente; no son cualidades de Brahman ni del ātman.
Tres cualidades de māyā
El Tattva Bodha lo dice en una línea: brahmāśrayā sattva-rajas-tamo-guṇātmikā māyāsti. Hay māyā, que tiene su soporte en Brahman y está hecha de los tres guṇa.
¿Por qué tres? Swami Dayananda lo razona desde lo que se observa: en el mundo hay lo inerte, lo que conoce y lo que desea y actúa. La causa tiene que dar cuenta de las tres cosas.
¿Y por qué no decir que Brahman es sattva, rajas y tamas? Porque māyā depende de Brahman, y no al revés. Los guṇa pertenecen a lo que aparece, no a lo que es.
Sattva, rajas, tamas
Es una manera de ver el universo, como la tabla periódica de los elementos.
Sattva es la cualidad de la luz, el conocimiento, lo contemplativo. Rajas es la energía, la voluntad, la actividad, la pasión. Tamas es la inercia, el descanso, la oscuridad.
De ellos sale todo. Según el Tattva Bodha, del aspecto sāttvico de los elementos nacen los sentidos de percepción y la mente; del rājasico, los órganos de acción y las fuerzas vitales; del tāmasico, los elementos densos que forman el mundo físico.
Quién actúa
La Bhagavad Gītā lo aplica a la acción:
«Las acciones son ejecutadas en todos sus modos por los guṇas de la prakṛti; pero aquel cuya mente está confundida por el sentido del yo piensa: «yo soy el agente»» (Bhagavad Gītā 3.27).
Aquí los guṇa son los productos de la materia: el cuerpo, la mente y los sentidos. Nadie ha fabricado su mente ni las leyes por las que funciona. El error no está en que haya acción, sino en tomarse por su único autor.
Lo que los guṇa no son
No hay un guṇa malo. Tamas no es «lo malo»: descansar es necesario. No puedo ser solo sattva: comer solo ensaladas es antinatural. Cada uno es una mezcla de los tres, en distinta proporción.
Por eso de tamas no se salta a sattva. A alguien muy tāmasico no se le propone meditar: primero hay que ponerlo a moverse.
No son una etiqueta para juzgar. «Soy sāttvico, ese es rājasico.» Los versos de la Gītā sobre los guṇa son para mirar las propias tendencias, no para sentirse superior. Eso también sería ego rājasico.
Sattva no es la liberación. La Gītā dice que no hay ser, ni en la tierra ni entre los dioses, libre de los tres guṇa (18.40). Mientras haya deseos y acciones que dan fruto, hay nacimiento y muerte, incluso siendo sāttvico. Optimizar la personalidad hacia sattva sigue siendo la personalidad. Mokṣa no es mejorar indefinidamente al individuo, sino reconocerse como lo que no está hecho de guṇa.
