Īśvara es el Señor: la causa a la vez inteligente y material del universo, presente como el orden de todo lo que existe; según Vedanta, es Brahman considerado como causa del mundo, no un ser separado que lo observa desde fuera.
Una causa inteligente
Un reloj es un producto, y en un reloj hay inteligencia. Alguien ha tenido en cuenta todos los factores para que dé la hora. Nadie abre un libro y piensa que las letras se han colocado solas.
El universo está preñado de inteligencia por todas partes. Basta mirar el propio cuerpo: en un hospital no hay un especialista del ojo, hay uno de la retina y otro del iris. Ese conocimiento no se ensambla solo. El ser consciente en el que reposa se llama Īśvara. Es un nombre neutro: no es hombre ni mujer, y no tiene nada de antropomórfico.
Y también material
Un alfarero hace la vasija con un barro que no es él. Īśvara no. Swami Dayananda lo llama abhinna-nimitta-upādāna-kāraṇa: la causa inteligente y la causa material no están separadas.
La Muṇḍaka Upaniṣad pone el ejemplo de la araña, que saca la tela de sí misma. Y el sueño lo muestra mejor: el mundo soñado está hecho del conocimiento del soñador. La creación no es algo que Īśvara haya fabricado aparte. Es Īśvara mismo manifestándose como mundo.
De ahí la frase de Swami Dayananda: «El Veda no está diciendo que hay un solo Dios; dice que sólo hay Dios.» Y el primer verso de la Īśā Upaniṣad: īśāvāsyam idaṁ sarvam, todo esto está gobernado por el Señor.
Un orden, no un juez
Si Īśvara es todo, es también las leyes: físicas, biológicas, psicológicas, morales. Las leyes, que también son el Señor, dan el resultado de la acción.
El fuego no es malo. Quema la mano de quien la mete, sea un adulto, un bebé o una vaca. No protege a unos y castiga a otros. Un Dios con preferencias tendría excepciones, y una ley con excepciones no es una ley. Sería un Dios falible.
La imagen del señor todopoderoso que premia o castiga según se le rece es infantil. Es normal que una mente que piensa la rechace. Lo que rechaza es ese concepto, no a Īśvara.
Lo que Īśvara no es
No está en el cielo. Si el cielo es un lugar, está en el espacio y el tiempo, que son parte de la creación. Tampoco «fuera del espacio»: «fuera» ya es una idea espacial. La creencia «Dios está en el cielo y yo aquí, separado» nace del desconocimiento.
No es un otorgador de deseos. «Rezaré, pero como no me dé lo que quiero, ese Dios no existe.» Es como decir que el ministro de Obras Públicas no existe porque no ha llevado la carretera hasta tu pueblo.
No es un ser radicalmente distinto de uno. El mismo ātman, con un filtro pequeño, es el individuo; con un filtro gigante —todo el conocimiento y todo el poder—, es Īśvara. La luz es la misma. Saber «yo soy sat-cit-ānanda» sin ver la unidad con Īśvara es quedarse con la mitad de Vedanta.
