Karma-yoga es una actitud ante la acción y su resultado: elegir lo que se hace según el dharma y recibir lo que llega como prasāda, como algo que viene del Señor; no es un yoga aparte ni hacer servicio, sino lo que prepara la mente para el conocimiento.
Dónde está la elección
Todo arranca en un verso:
karmaṇy evādhikāras te mā phaleṣu kadācana
«Tu elección está solo en la acción, nunca en sus resultados.» (2.47)
No es un consejo. Es un hecho. Uno puede hacer algo, no hacerlo o hacerlo de otro modo. Sobre el resultado no tiene elección.
Sobre ese hecho, la Gītā da dos definiciones de yoga.
Ante el resultado: ecuanimidad
samatvaṃ yoga ucyate, «a esa ecuanimidad se la llama yoga» (2.48).
La ecuanimidad no está en las acciones ni en los resultados, que nunca son iguales. Está en la actitud con que se recibe lo que llega: lo que se quería, más, menos o lo contrario.
Y esa actitud tiene un fundamento. Los resultados vienen de un orden que uno no ha hecho: las leyes físicas, biológicas, psicológicas, la ley del karma. Ese orden no está separado de Īśvara. Lo que llega de él se recibe como prasāda, la ofrenda devuelta del altar.
Prasāda no es un objeto. Es una manera de mirarlo.
Ante la acción: discernimiento
yogaḥ karmasu kauśalam (2.50).
Suele traducirse «destreza en la acción». Pero si fuera destreza, el carterista más hábil sería el mayor yogui.
Kauśala es el discernimiento para elegir la acción conforme al dharma: lo que corresponde, no lo que apetece.
Las dos definiciones van juntas. Quien acepta como prasāda el resultado de robar no es un karma-yogui.
Para qué sirve
Todo ser humano actúa movido por lo que le gusta y lo que le disgusta, rāga y dveṣa. Con esta actitud dejan de mandar. La mente se aquieta y se aclara. Es la purificación de la mente, antaḥ-karaṇa-śuddhi.
Y ahí se detiene. El karma-yoga no da la liberación: ninguna acción elimina la idea de ser el que actúa. Eso solo lo hace el conocimiento. Lo que hace el karma-yoga es dejar la mente en condiciones de recibirlo.
Lo que karma-yoga no es
No es hacer servicio. El voluntariado puede hacerse con esta actitud o sin ella. Karma-yoga no es un tipo de actividad, sino la manera de hacer cualquiera.
No es actuar sin esperar nada. Nadie actúa sin esperar un resultado. Lo que pide la Gītā es saber dónde está la elección y recibir lo que llegue con ecuanimidad.
No es un yoga aparte. No hay un camino del karma, otro del conocimiento y otro de la devoción, como tres opciones de menú. Karma-yoga es la preparación para el conocimiento.
No es pragmatismo. Encajar lo que venga es una buena actitud. Para que sea yoga falta reconocer a Īśvara. Swami Dayananda lo resume así: no existe el karma-yoga secular.
