Puṇya es el mérito y pāpa el demérito: el resultado invisible que deja toda acción deliberada. La acción hecha con intención de hacer lo correcto produce puṇya (resultado agradable); la que va contra el dharma, pāpa (desagradable). No son un premio ni un pecado: son la ley de acción y resultado.
Son las dos caras del karma. Casi nunca se nombran por separado.
Cómo funcionan
El Tattva Bodha (El conocimiento de la Realidad) los menciona al explicar el karma que se hace en esta vida, āgāmī: toda acción hecha con capacidad de razonar y responsabilidad deja mérito o demérito.
En clase lo traducimos así: puṇya quiere decir mérito, y no hay otra palabra mejor. Pāpa, faltas o deméritos.
Cuando uno vive algo agradable, está recogiendo el fruto de acciones meritorias del pasado. Cuando vive algo desagradable, el de un demérito. Uno se está cociendo a sí mismo, por así decirlo. Es una ley de acción y reacción.
Y no depende de que alguien se entere. Si uno miente y no lo pillan, no va a la cárcel. Pero en el cómputo de su karma, mentir deja un demérito, que dará fruto más adelante, no se sabe cuándo ni con qué intensidad.
La intensidad depende de la del deseo y la de la acción. No es lo mismo entrenar seis horas a la semana que treinta y seis.
Cuándo llega el fruto
No se sabe. Una oración de hoy puede dar fruto mañana o en otra vida. Lo que sí se sabe es que toda acción deliberada tiene su consecuencia, y que nadie puede librarse de ella.
Por eso el puṇya y el pāpa no se pueden ver ni contar. Se ven sus frutos, y ni siquiera se sabe con certeza de qué acción proceden.
La queja como señal
Al final de la Bhagavad Gītā, Kṛṣṇa le dice a Arjuna: no te aflijas (18.66). Es lo mismo que le dijo al principio, cuando le reprochó lamentarse por lo que no hay que lamentar (2.11).
En clase lo pusimos como una regla sencilla para encontrar sabios por la calle: si se lamentan, no lo son.
La queja, aunque parezca legitimada por una injusticia, revela que no se ve el orden de la totalidad: todo el tendido de causas, todas las semillas plantadas para que algo suceda. Si uno tuviera una mente cósmica y lo viera, no se quejaría. La queja dice que hay algo que no se sabe.
Lo que puṇya y pāpa no son
No son el pecado y la virtud de una moral religiosa. No hay un juez que lleve la cuenta. Aquí no hay un Dios premiando y castigando: es el propio karma.
Pāpa no es solo «pecado». En el verso 18.66, sarva-pāpebhyaḥ se suele traducir «de todos los pecados». Literalmente se refiere a todos los obstáculos o déficits, y en clase lo explicamos como méritos y deméritos, no solo faltas en sentido moral.
No se borran con un acto mágico. La liberación que promete Kṛṣṇa no es un perdón que llega de fuera. Es el reconocimiento de la propia naturaleza: sin hacedor, el mérito y el demérito no tienen a quién pertenecer.
El mérito no es la meta. También el puṇya ata: da situaciones agradables, que se acaban. Una mente más serena ayuda a comprender, pero lo que libera es el conocimiento.
El marco completo, en Qué es el karma y cómo funciona y en Karma.
