Śravaṇa, manana y nididhyāsana son los tres momentos de una sola actividad, el estudio del Vedanta: escuchar la enseñanza de forma sistemática, reflexionar sobre ella hasta que no quede ninguna duda y asimilarla hasta que se vuelva la propia mirada.
Escuchar
Śravaṇa es escuchar. No cualquier cosa, ni a uno mismo: la enseñanza del Vedanta, desplegada por un maestro, en orden.
El conocimiento de uno mismo tiene su propio medio, las palabras de las Upaniṣad. Lo que uno es no se ve con los ojos ni se deduce: se oye, a través del vedanta, y al oírlo se verifica, porque habla del que escucha.
Reflexionar
Manana es reflexionar sobre lo escuchado hasta que no quede ninguna duda.
La duda es el obstáculo típico del intelecto, y es legítima. El intelecto quiere saber. Manana es preguntar, objetar, darle vueltas, hasta que lo oído resista todas las objeciones.
Asimilar
Nididhyāsana es asimilar.
Puede que uno lo vea claro y, aun así, siga reaccionando como antes. Si ha pensado de una manera durante cuarenta o cincuenta años, el hábito no se va porque ahora lo vea.
Por eso la meditación acompaña al estudio. No una meditación de dejar la mente en blanco, sino la que vuelve una y otra vez sobre lo que la enseñanza ha mostrado. Hasta que se vuelva la propia mirada.
No hay una meditación separada
«Escucha, reflexión y meditación siempre van juntos; no hay una meditación separada.» Forman una sola actividad, que es el Vedanta.
No se escucha primero durante años, luego se reflexiona otros tantos, y al final se medita. Las tres cosas van a la vez.
Para qué sirve la meditación
En la tradición védica, la meditación en general, upāsana, es una regulación deliberada de los pensamientos. Integra la personalidad. Reúne una mente dispersa.
No es para obtener poderes. Y, por sí sola, no es para la liberación, porque el problema de fondo, verse limitado, es de conocimiento.
Nididhyāsana es otra cosa: es la meditación dentro del conocimiento, la que asimila lo que el conocimiento ha mostrado.
Lo que no son
Śravaṇa no es escuchar a tu interior. Es exponerse a un medio de conocimiento.
Manana no es especular. Es despejar las dudas sobre lo que se ha oído.
Nididhyāsana no es buscar una experiencia. Es volver sobre lo comprendido.
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